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Pedro Luis Sánchez Gil

Soy Pedro Luis Sánchez Gil y actualmente dirijo el Servicio Común de los Juzgados de Alicante (registro y reparto de asuntos y actos de comunicación y ejecución en la calle). Soy licenciado en Derecho y Letrado de la Administración de Justicia. Escribo artículos de opinión fundamentalmente en el dia...

Sobre este blog de Sociedad

Análisis político y de actualida social.


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  • 05
    Octubre
    2017

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    SOCIEDAD Alicante

    SEÑOR PUIGDEMONT, PRIMERO LA CONSTITUCIÓN.

     

    Ahora pide PUIGDEMONT mediación internacional, lleva días pidiendo diálogo, pero sin salirse ni un milímetro de su ruta delictiva.También ha pedido mediación Iglesias, el extremista de izquierda a quien parece que le da vergüenza la bandera de su nación.

    Lo que Puigdemont pretende ni haciendo encaje de bolillos tiene cabida en la Constitución. Por lo tanto, o previamente dicho señor se apea de la ruta independentista, es decir, celebración de un reféndum, exclusivamente en Cataluña, como base de la declaración de independencia, o nada de nada hay que hablar con dicho sujeto. 

    ¿ QUÉ MEDIACIÓN NI QUÉ NARICES ? PRIMERO SEÑOR PUIGDEMONT ABANDONE LA SENDA DEL DELITO. DESPÚES SE PUEDE HABLAR. POR SUPUESTO, EN EL MARCO DE LA LEY SOBRAN LOS MEDIADORES.

    Dice Puigdemont que la violencia policial ha dejado helado el corazón de mucha gente. Pero en primer lugar hay que decirle a este señor que el empleo de la fuerza por los cuerpos de seguridad en cumplimiento de una resolución judicial o cuando en el ejercicio de sus funciones propias tienen que ejercerla, no es violencia.

    Yo he visto innumerables escenas deL 1 de Octubre y me sentí indignado con la actuación de los Mossos, pues por culpa de no haber cumplido dicho cuerpo policial con las órdenes que les dieron de cerrar los colegios tuvo que emplearse una fuerza mucho mayor para entrar en los centros educativos.

    El ejercicio de la fuerza pública es legítima en cualquier democracia y en cualquier Estado de Derecho. Dicen algunos que el empleo de dicha fuerza fue a veces excesivo. Esto es muy difícil de calibrar a lo largo de una muy tensa jornada. Aquí no se trata de un juego de ordenador,  sino que cada acción se va desarrollando  con arreglo a las circunstancias que se van percibiendo en cada momento. Es posible que haya habido algún error de percepción, pero no me cabe duda de que la actuación policial tuvo en todo momento la intención de ser proporcionada a la situaciones que se iban presentando.

    Yo percibí en muchos ciudadanos acciones de acoso a la fuerza pública, no sólo con insultos y gritos de toda clase, sino tirándoles piedras, vallas y lo que les pillaba a mano, muchas veces poniéndose en las mismas narices de los agentes en actitud hostil y violenta.

    En todas las intervenciones ha habido un herido grave, desgraciadamente, pero no cientos. Agentes ha habido también muchos contusionados y algún herido.

    La responsabilidad primera e todo lo sucedido la tiene el señor Puigdemont, que lanzó a la gente a las calles a la celebración de un referéndum que había suspendido el Tribunal Constitucional. Y era plenamente consciente que una magistrada había ordenado que se impidiera la votación cerrando colegios y retirando todo el material electoral. El señor Puigdemont, como efectivamente ocurrió, sabría de antemano que los colegios no se cerrarían por los Mossos. Pero igualmente debía de saber que las demás fuerzas de seguridad cumplirían o intentarían cumplir con la orden judicial. Y tenía por tanto que saber que de no cumplir los Mossos con sus funciones el ejecicio de la fuerza se vería notablemente incrementado.

    El señor Puigdemont y sus secuaces llevan mucho tiempo inculcando rencor contra todos aquellos que no están en su hoja de ruta y no digo nada contra aquellos que con la ley y la Constitución en la mano tienen la obligación de impedir el derrotero ilegal e inconstitucional que han elegido.

    Como decía en mi anterior entrada en este blog, las fuerzas de seguridad deben emplear la fuerza proporcionalmente, pero lo que no pueden permitir es que haya resistencia a que puedan cumplir sus funciones y mucho menos que se les acose hasta el punto de verse  agredidos o escupidos en la cara. Es muy difícil como he dicho controlar todo al milímetro en esos momentos de máxima  tensión.

    Se vió el 1 de Octubre y se ha visto con posterioridad que hay muchos ciudadanos/as que no han parado de acosarles, de insultarles y llamarles gratuitamente asesinos. Hasta a niños se ha adoctrinado en los colegios en este sentido. Eso es intolerable. Son las fuerzas de seguridad de un Estado democrático, han actuado siguiendo las órdenes recibidas de sus superiores en virtud de los mandatos juciciales emitidos, y han procurado en un entorno sumamante hostil hacerlo con la mayor profesionalidad y proporcionalidad posibles.

    Por mi parte creo por tanto que no que da más que darles las gracias por haber estado ahí, y por proteger los derechos y las libertades de todos, derechos y libertades que tienen su amparo en el cumplimiento de las leyes.

     

     

     

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